
El IES San Antonio de la localidad onubense de Bollullos Par del Condado ha unido materias a priori tan dispares como Lengua y Matemáticas con la puesta en marcha del I Concurso de microrrelatos matemáticos en el que ha participado el alumnado del citado centro, además de estudiantes de otros IES de la provincia de Huelva. Publicamos a continuación los textos ganadores de esta interesante y original iniciativa.
EL ÁLGEBRA
1ª historia
En la pizarra, el álgebra esperaba. Una x se escondía entre números impacientes y signos que discutían por el equilibrio. Nadie lograba atraparla porque todos querían forzar la respuesta. Hasta que alguien decidió ir paso a paso, despejando con calma. Entonces la x apareció, simple y honesta. El álgebra sonrió en silencio: los misterios no se vencen, se entienden.
2ª historia
El álgebra no nació para dar respuestas sino para hacer preguntas. Cada letra es una promesa; cada educación, un pacto: si aceptas no saberlo todo, algo se revelará. Las variables cambian de máscara, los números se transforman y lo que parecía caos empieza a tener forma. Al final, no importa tanto el resultado sino el camino exacto que te llevó hasta él.
Hugo Camacho Calvo. 2ª A.
Primer premio de la categoría de 1º y 2º de ESO.
–50
Desde que conseguí un trabajo en aquel manicomio, no paraba de oír sobre un paciente muy peculiar… Y al fin me tocó tratarlo.
“Y bien, paciente 20,” Empecé a hablar, sin notar su incomodidad “¿Qué te trajo aquí?” Sin respuesta… Ahí recordé que mis compañeros mencionaron algo de las matemáticas.
“40+9, ¿qué te trajo aquí?” Pregunté de nuevo.
“49, me estoy volviendo loco… Yo tenía una vida perfecta, con estudios…” “30 : 25, ¿qué te volvió loco?” Intenté volverle a hablar.
“1.2, me maté estudiando matemáticas, pero el estúpido de mi jefe… ¡Me dijo que solo servía para una tienda! Y, ¡estúpido de mí por creerle! un cliente me obligaba a calcular de cabeza y… y… -50… ¡-50!” Dejó de explicar.
“¡8×5! ¿Qué te hizo ese cliente?” Intenté hacerle volver.
“40… ¡8 metros cúbicos de 5 kilos de sal por 0,12€! ¡-50! ¡-50!”
Ruth Domínguez Daza. 1º C.
Segundo premio de la categoría de 1º y 2º de ESO.
MICRORRELATO
El número primo caminaba solo, orgulloso de no dividirse con nadie. Miraba con desconfianza a los pares, siempre acompañados del dos. Una noche encontró una ecuación rota, llena de incógnitas sin resolver.
Intentó huir, pero una raíz cuadrada lloraba en un rincón. Entonces el primo se detuvo. Comprendió que incluso lo indivisible puede formar parte de un sistema. Sumó su valor al de otros números, aceptó fracciones, toleró decimales infinitos. La igualdad comenzó a equilibrarse. El caos se redujo a símbolos claros. Y por primera vez, el número primo dejó de ser uno solo, sin dejar de ser él mismo, dentro del inmenso universo matemático. Y el infinito, en silencio, sonrió, al ver que incluso los números solitarios pueden encontrar sentido cuando forman parte de algo mayor.
Adrián Cantón Huelva. 4º B.
Primer premio de la categoría de 3º y 4º de ESO.
EL LABERINTO DE ÁREAS
¿Qué es lo que puede pasar si te pierdes con tus amigos en un laberinto? Te contaré la historia de los llamados “afortunados”.
El frío de invierno tuvo la culpa de que quisieran buscar refugio y los cogiera presos el duende matemático.
Los llevó al “laberinto de las áreas” y delante de 4 puertas para salir les propuso el acertijo. Aunque los 6 niños estaban asustados escucharon: Soy un número de cinco cifras dos de ellas aparecen en el texto, indican el principio y el final por eso en orden de lectura están. Soy la segunda cifra y a mí prefiero que me llames por el nombre de la mitad de la primera. Aunque la tercera soy, espero que te acuerdes de mí, pues soy la primera en el número pi. Falto yo que soy la cuarta, suma la última y la segunda y apareceré. Te diré qué puerta deberás escoger.
Los niños empezaron a pensar y leyeron con atención: Dos aparecen en el texto, tienen que ser el x y el x, en orden, así que x será la primera y el x la última. A ti que estás leyendo esto te dejo que termines de adivinarlo tú
_ _ _ _ _. Súmalos todos y réstale 22, te dará el número de la puerta elegida.
Ángela Rubio Lozano. 3ºD.
Segundo premio de la categoría de 3º y 4º de ESO (en esta categoría se entregaron dos segundos premios)
¿NÚMERO?, tal vez
Querido diario:
Hoy en clase de matemáticas me he preguntado: ¿qué se sentiría al ser un número?
Si es de mi elección preferiría uno irracional aunque me conformaría solo con estar escrita en primera dimensión.
Que no se me malinterprete. Me encanta sentir el sol y la suave brisa del viento en mi piel. Pero, a veces, solo a veces, por instantes desearía que todo fuera más simple, tan simple como la solución de una suma en primero de primaria.
Pensándolo mejor, no quiero transformarme en un número.
Tendría que vivir por la eternidad en fórmulas matemáticas lo cual significaría que no volveré a sentir la más mínima emoción.
No, no necesito ser un número.
Elisabeth López Salazar. 3ºC.
Segundo premio de la categoría de 3º y 4º de ESO (en esta categoría se entregaron dos segundos premios)
PASO A PASO
Me llamo Rocío y tengo 12 años
Voy a 1º de la ESO y las Matemáticas siempre me daban miedo. Un día, la profe puso una ecuación gigante en la pizarra, y todos levantaron la mano menos yo. Sentí que mi cabeza estaba vacía, como un cuaderno en blanco. Intenté hacer los deberes, pero los números se revolvían en mi mente. Cada error era como restar confianza en mi corazón.
Casi cierro el cuaderno, pero respiré hondo. Decidí resolverlo paso a paso, como siempre dice la profe. Primero, resté el 7 a ambos lado, y luego dividí entre 3 y … ¡la x apareció como por arte de magia! Al día siguiente resolví otra ecuación frente a toda la clase. Me temblaron las manos, pero sonreí.
La profe dijo que estaba orgullosa y yo me sentí valiente, pero entonces vi el cuaderno y la x había cambiado sola. Ya no era un número, sino la letra de mi nombre escrita en grande. De repente, entendí todo: las Matemáticas no solo resuelven problemas, sino que también pueden mostrar quién soy de verdad.
Violeta Villariño Kazakova.1º de ESO.
Primer premio provincial. IES Juan Ramón Jiménez de Moguer.











