Concejal: el privilegio y la responsabilidad de trabajar por tu ciudad

Por Esther Cumbrera Leandro, viceportavoz y concejala de Hábitat Urbano e Infraestructuras del Ayuntamiento de Huelva.

Me llamo Esther y soy la Viceportavoz y Concejala de Hábitat Urbano e Infraestructuras del Ayuntamiento de Huelva. Ser concejal del Ayuntamiento de tu ciudad es todo un honor, un privilegio y una responsabilidad.

Vivimos en una democracia, por lo que trabajamos en el Ayuntamiento porque nos han votado los ciudadanos para ello, y sentirte elegida entre otros muchos resulta enormemente gratificante y alentador, te sientes orgullosa y feliz por la confianza depositada.

El concejal se encarga, junto con el alcalde y el resto de concejales, de gobernar la ciudad. Decidimos desde las calles que se tienen que asfaltar, qué árboles plantar, qué farolas poner, qué fuentes construir, qué autobuses comprar, qué ayudas o viviendas hay que dar a quienes más lo necesitan… hasta las actuaciones en los teatros o actos deportivos, así como dónde destinamos el dinero de los impuestos que pagan los ciudadanos. Para hacer todo esto, que es apasionante, se exige mucha responsabilidad.

Debemos tener en cuenta las necesidades que tienen los ciudadanos y actuar para dar respuesta a las mismas teniendo siempre en cuenta tanto a las mayorías como a las minorías, es decir, intentamos hacer lo que necesiten muchos pero también lo que precisen unos pocos. En definitiva, trabajamos por y para todos los ciudadanos y ciudadanas.

Los políticos también participamos en la elaboración de normas que debemos cumplir los ciudadanos para poder vivir en sociedad, ya que cada uno de nosotros no podemos hacer lo que nos dé la gana, tenemos que respetarnos y respetar el entorno que nos rodea porque es de todos y todas.

Pero cuando decides participar en esta aventura tienes que tener en cuenta que siempre tendrás que estar disponible para todo y para todos y eso supone mucho esfuerzo y dedicación; por eso, la vida del concejal, del político, no es nada fácil y más cuando tienes familia a la que también le debes esa dedicación. Debes cuidar tu ciudad como cuidas tu casa, debes cuidar a los ciudadanos como cuidas a tus hijos e hijas. Hay veces que te llevas días enteros rodeada de gente, pasas las tardes con muchos niños pero no puedes estar con los tuyos, te reúnes con abuelos pero no puedes estar con tus padres, pasas un sábado o domingo en el campo o te reúnes en una comida o cena con mucha gente y no puedes comer y cenar con tus amigos.

Por eso hay que tener vocación pública para dedicarse a ello, es decir, hay que tener muchas ganas e ilusión de trabajar por los demás como se hace en otras profesiones como médicos, abogados, bomberos, policías… y también tener presente que al igual que en el resto de las profesiones hay políticos buenos y políticos malos, porque en la actualidad en la televisión y en los periódicos, se tiene muy presente y se habla mucho de la figura del político corrupto, del que se queda con el dinero de los demás, pero no es lo normal, son raras excepciones que por supuesto hay que evidenciar y denunciar, pero lo normal es que el político, vuestros concejales y concejalas, dediquen mucho tiempo de su familia y de su vida personal a su trabajo, al que ama porque para dedicarse a ello tienes que amar este trabajo.

Ser concejala también te da muchas satisfacciones. Recuerdo con gran cariño en mi etapa como concejala de Vivienda todos aquellos mensajes que me mandaron para felicitarme la Navidad aquellas personas a las que ayudamos concediéndoles una vivienda, me decían que les había dado una luz para seguir viviendo, me decían que por primera vez sus hijos tenían una habitación para ellos, me decían que les había devuelto la ilusión por vivir…. Y manifestaciones de cariño tan bonitas y tan reconfortantes te ayudan para seguir en esta labor tan gratificante a la vez que complicada.

Ahora, como concejala de Infraestructuras me agradecen haberles puesto un parque cerca de sus casas donde sus niños ya pueden jugar sin tener que irse lejos, o haberles rebajado los bordillos de la calle para acceder a sus viviendas porque van en silla de ruedas, o plantar árboles cerca en su plaza donde ya pueden tomar el fresco. Porque ahora intento que Huelva no solo tenga calles por donde transitar sino auténticas zonas de estancia, donde se pueda disfrutar, jugar, leer, respirar aire puro, sentarse en bancos cómodos y bonitos…

Si tienes ganas de participar en hacer de tu ciudad una ciudad bonita, amable, sostenible que no contamine, que tenga acceso a las nuevas tecnologías y estar pendiente de todo lo novedoso que puede implantarse en donde vives, puedes formarte para dedicarte a ello. Yo estudié Derecho en la Universidad de Huelva, y he ejercido durante muchos años como abogada. Eso me ha permitido conocer las leyes que pueden aplicarse pero también conocer a las personas, porque mi trabajo como concejala consiste fundamentalmente en gestionar, en decidir lo que hay que hacer en mi ciudad pero conociendo lo que realmente necesitan mis vecinos y vecinas, y no se necesita una especial formación académica o título universitario, aunque yo recomiendo siempre el estar formado, el saber no ocupa lugar y siempre te ayudará a tomar mejores decisiones y más acertadas y te evitará cometer errores que al final pagamos todos.

Os animo a participar en esta apasionante vida que si bien te quita tiempo para estar con los tuyos por otro lado haces tuyos a los que te rodean, forman parte de tu día a día compartiendo sus deseos para nuestra ciudad y, lo que es mejor, teniendo la posibilidad de hacer cumplir esos deseos, de decidir que es lo que hay que hacer o no hacer. Como empecé diciendo, qué calles asfaltar, qué árboles plantar, qué farolas poner, qué fuentes construir, qué autobuses comprar, qué ayudas o viviendas hay que dar a quienes más lo necesitan, hasta las actuaciones en los teatros o actos deportivos…

Si algún día me necesitáis estoy muy cerquita y a vuestra disposición en el Ayuntamiento, que es vuestra casa, la casa del pueblo.

Pabilo Editorial
El Recreo Diario
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