La colleja a un alumno le cuesta al director de un cole de Sevilla 150 €

Entrada al Colegio Salesianos Trinidad de Sevilla / Diario de Sevilla.

Llamativa la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla contra el director de un colegio, que tendrá que pagar una multa de 150 euros por darle una colleja a un alumno de 14 años durante el desarrollo de una clase.

Así lo ha adelantado en el Diario de Sevilla el periodista Diego J. Geniz, quien relata que el condenado es el director del Colegio Salesianos de la Santísima Trinidad de la capital hispalense, así como que la sentencia desestima el recurso presentado por el responsable de este centro concertado de enseñanza, para el que la familia del menor pedirá a la Consejería de Educación y Deporte que sea cesado de su cargo.

Los hechos se remontan al 12 de diciembre de 2019. Ese día, durante una clase, el profesor de Plástica le dijo al alumno que cogiera una mesa y la colocara al lado de la ventana. El primer fallo del Juzgado de Instrucción número 17 de Sevilla señalaba que el estudiante, que se encontraba entonces en 2º de ESO- realizó tal acción de “malas ganas y golpeando el aluminio de la ventana”.

En la clase estaba F.R., el director del colegio, quien ante la actitud del chaval tomó la decisión de recriminarle no solo verbalmente sino también físicamente, dándole una colleja. El menor le dijo al director que aquello “no iba a quedar así”, a lo que el responsable del centro le contestó que “si quieres te doy otra”. La conversación entre ambos subió de tono y el estudiante le advirtió a F. R que lo iba a denunciar. “Pues nos vemos en los Juzgados”, fue la respuesta con la que el director dio por zanjada la conversación. Y allí se vieron.

Según la sentencia, un parte médico confirmó que el menor sufrió cervicalgia, contractura dolorosa en región paravertebral cervical, trapecio superior y región perioauricular izquierda, “que precisaron para su curación de un periodo de dos días de perjuicio personal básico”.

Delito leve de lesiones

Por todo ello, el fallo condenó a F. R. como autor “penalmente responsable” de un delito leve de lesiones a la pena de un mes de multa, con cuota diaria de cinco euros, con la responsabilidad personal subsidiaria, en caso de impago, de un día de privación de libertad por cada dos cuotas insatisfechas. También condenó al director del colegio a indemnizar al padre del alumno, J. L. M., con la cuantía de 60 euros en concepto de responsabilidad civil.

La defensa de F. R. interpuso recurso de apelación, que ahora ha sido desestimado por la Audiencia Provincial sevillana. En dicho recurso, el condenado alegó que no existió animus laedendi, es decir, intención de causar daño físico en el alumno, ya que la colleja solo se propinó como método correctivo a un estudiante “indisciplinado” que había sido expulsado con anterioridad del colegio. Sin embargo, la Audiencia estima que esa “acción violenta” generó un determinado resultado, puesto de manifiesto en un parte asistencial el mismo día de los hechos: “Los datos apuntan que existió una relación de causalidad entre la acción violenta y el resultado lesivo por una parte, y, por otra, a que el tipo del artículo 147 del Código Penal por el que se condenó admite tanto la existencia de dolo directo como de dolo eventual”, explica el fallo de la Audiencia.

“Nuestro objetivo era evitar la denuncia, pero la dirección ni siquiera nos pidió disculpas”

En declaraciones a El Diario de Sevilla, la familia del menor ha explicado que quiso alcanzar un acuerdo con el colegio antes de acudir a los tribunales. “Nuestro objetivo era evitar la denuncia, pero la dirección ni siquiera nos pidió disculpas”, refiere el padre del estudiante, que este curso se encuentra ya escolarizado en otro centro.

“Mi hijo tenía allí problemas de atención que nunca fueron tratados correctamente, lo que provocó que no progresara en sus estudios”, afirma J. L. M., que detalla que el menor sufre dislalia (dificultad para pronunciar correctamente los fonemas por alteración de algunos sonidos) y que, aunque era “problemático”, nunca cometió una falta de gravedad para ser expulsado, como así ocurrió. Ahora estudia 3º de ESO y no sólo aprueba todas las asignaturas, sino que lo hace “con notas muy buenas”.

Ante estos hechos, la familia no se conforma solo con la sentencia condenatoria, sino que presentará un escrito a la Delegación Territorial de Educación para que se cese al director de este centro concertado de su cargo y se le impida desempeñar cualquier labor relacionada con la docencia.

Pabilo Editorial