5N: más que nunca ‘Juntos contra el acoso escolar’

Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, declarado por la UNESCO en 2019

Acoso escolar
Recreación de un momento de acoso / Pixabay.

“Esperemos, pues, que este primer Día Internacional sea la ocasión de una gran toma de conciencia a escala mundial sobre la magnitud de este flagelo y sobre la necesidad de ponerle fin cuanto antes. Ya seamos estudiantes, padres o madres de alumnos, miembros de la comunidad educativa o simplemente ciudadanos particulares, acabar con la violencia y el acoso en la escuela es asunto de todos”. Estas fueron las palabras en 2019 de Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, con motivo del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso.

Este Día Internacional, declarado por la UNESCO en 2019, tiene como objetivo eliminar la violencia y el acoso en la escuela, incluido el ciberacoso, para que todos los niños y jóvenes puedan ejercer su derecho a la educación, la salud y el bienestar. Ya es hora de abordar verdaderamente las causas fundamentales de la violencia y promover una cultura de respeto entre los estudiantes y de tolerancia cero frente a la violencia.

Cada año, el primer jueves de noviembre se celebrará el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar. En él se hace un llamamiento a todos los países, organizaciones y personas para que se unan con el propósito común de garantizar que las escuelas estén libres de miedo y violencia.

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Como señala la UNESCO, uno de cada tres estudiantes es acosado de alguna forma por sus compañeros. Así, para este 2020 el lema elegido ha sido ‘Juntos contra el acoso escolar’, situación que según expone esta organización “afecta a estudiantes de todas las edades, en todos los países y regiones del mundo. Las pruebas revelan que casi uno de cada tres estudiantes ha sido acosado en el último mes, lo que hace que sea la forma de violencia más frecuente en las escuelas. Uno de cada diez estudiantes ha sido acosado cibernéticamente, y esta forma de acoso va en aumento”.

Así continúa el documento de la UNESCO:

“A medida que la devastadora pandemia de COVID-19 se extiende por todo el mundo en 2020, más estudiantes que nunca viven, aprenden y socializan en línea. Este aumento sin precedentes del tiempo frente a la pantalla y la fusión de los mundos en línea y fuera de línea ha agudizado su vulnerabilidad al acoso y al ciberacoso. Las consecuencias son graves. Los niños que son acosados con frecuencia tienen casi tres veces más probabilidades de sentirse como un extraño en la escuela y más del doble de probabilidades de faltar a la escuela que los que no son acosados con frecuencia. Tienen peores resultados educativos que sus compañeros y también tienen más probabilidades de dejar la educación formal después de terminar la escuela secundaria. El acoso se asocia a graves consecuencias para la salud. Los estudiantes que son acosados tienen el doble de probabilidades de sentirse solos, de no poder dormir por la noche y de haber pensado en el suicidio que los que no son acosados.

La violencia escolar abarca toda aquella violencia física, psicológica y sexual que ocurra en la escuela y sus alrededores. Tiene lugar principalmente entre los estudiantes, pero a veces la perpetran los profesores u otros miembros del personal de la escuela contra los estudiantes.No solo las víctimas se ven afectadas por la violencia y el acoso en la escuela, incluido el ciberacoso. Toda la comunidad escolar se ve afectada. La mala disciplina y un entorno escolar inseguro se traducen en un menor rendimiento académico en general.

Demasiadas personas piensan que el acoso en la escuela, incluido el ciberacoso, es un rito inofensivo de paso a la edad adulta y que poco se puede hacer para detenerlo. En cambio, hay pruebas sólidas de que la violencia y el acoso en la escuela, incluido el ciberacoso, pueden prevenirse. Ningún estudiante debe vivir con miedo de ir a la escuela. Muchos países de todo el mundo han hecho grandes progresos en la reducción de la violencia y el acoso escolar, y hay muchas similitudes en la forma en que han respondido al problema. Las respuestas se basan en evidencia, e incluyen el liderazgo político y marcos normativos sólidos, planes de estudio que promuevan un clima escolar propicio y la capacitación de los maestros. La creación de entornos escolares físicos y psicológicos seguros también ha desempeñado un papel fundamental en el éxito, incluidos los mecanismos para denunciar el acoso y el apoyo a los estudiantes afectados. Todos los interesados de la comunidad escolar, incluidos los padres de familia, han participado y se les ha dado poder, y ha habido una fuerte colaboración entre el sector de la educación, otros sectores y una amplia gama de socios.

Pabilo Editorial