David Gómez | Escritor

“Con Lila he querido naturalizar el autismo, sin etiquetas” 

Inquieto por naturaleza, David Gómez dedica su tiempo a cosas dispares. Desde hace algo más de 11 años, gestiona conocimiento sobre infancia y adolescencia en el Observatorio de la Infancia en Andalucía. Además, es redactor, desde 2010, en BiblogTecarios, un espacio colaborativo con noticias y opiniones sobre temas de interés para los profesionales de la información y la documentación.  “A lo largo de los años me he ido dado cuenta que siempre he estado relacionado, de alguna manera u otra, con el mundo de los libros, ahora parte de mi tiempo lo dedico a escribir”.

¿Cómo llegó David Gómez al mundo de la literatura infantil?
—En el mundo de la literatura infantil llevo muchos años como lector. Es cierto que, con más intensidad, gracias al formato de álbum ilustrado. Este formato reúne, en un solo objeto, dos de mis grandes pasiones, la literatura y el arte. Tengo que reconocer que, en casa, nuestra biblioteca personal está repleta de tesoros, en forma de libros, que son los protagonistas de grandes momentos de lectura conjunta.
Como autor hace muy poco tiempo que puse un pie en este fantástico mundo. Aunque fue una grata sorpresa para mí, es cierto que desde 2010 mi relación con la literatura infantil se estaba estrechando gracias a las reseñas de títulos y a las entrevistas a autores, ilustradores y editores de infantil que venía publicando en el blog BiblogTecarios. Este escenario me permitió conocer a mucha gente que hoy forma parte de mi círculo cercano de amistades y, en cierta forma, me acercó, aún más, a los entresijos de la creación y edición literaria.

¿Con ‘Lila, la pequeña libélula’ trata el tema del autismo ¿Por qué quiso tratar esta temática?
—En Lila, el autismo está presente de manera naturalizada como lo está en mi vida desde hace algo más de 8 años. En ningún momento se habla del trastorno de manera explícita, solo se dota a la protagonista de algunas de las particularidades del mismo. A fin de cuentas, detrás del autismo están las personas. Solo hay que saber mirar. Estar dentro del espectro no define a la persona; la define su manera de ser, de comportarse, de entender lo que le rodea, de comunicarse, sus gustos, intereses…
    Justo por todo eso, por naturalizar sin etiquetar, el autismo está presente en la primera historia que he publicado. Estoy seguro de que muchas familias se sienten identificadas con la relación entre la pequeña libélula y su madre, independientemente de que convivan con el trastorno en sus familias.

¿Y cuál es el objetivo del libro?
—El objetivo principal de este álbum, como no podría ser de otra manera, es el disfrute del lector, da igual la edad que tenga. Ahora bien, si encima Lila pone su granito de arena para que desde edades tempranas aprendamos a respetar la diversidad y a entender que las diferencias y las particularidades personales existen y enriquecen, pues mejor que mejor.

¿Cuál fue el germen de este proyecto?
—Una conversación con Carolina Luzón, la ilustradora del mismo. Carolina y yo nos conocimos hace años  en la universidad de Granada. Tuvimos una conexión rápida gracias al arte. Ella es pintora, titulada en Bellas Artes. Yo, por esa época, hacía mis pinitos con los pinceles y exponía lo que hacía donde me dejaban. Nuestros caminos se separaron, aunque nunca perdimos el contacto gracias a las redes sociales. Hace relativamente poco, en torno a tres años, fue nuestra pasión por la literatura infantil y el álbum ilustrado lo que volvió a estrechar nuestra relación. Al final, la propuesta vino de manos de Carolina. Me puso encima de la mesa un plan perfecto, ilustrar una historia escrita por mí. Mi primera historia. Como no podía ser de otra manera, la discapacidad estaría presente.

¿Por qué eligió una libélula como protagonista?
—Como ya intuyes, la elección no fue casual. Además de ser uno de los insectos que más gustaba a mi hijo Sergio por esas fechas, sus características guardaban mucha relación con la historia que quería contar.

¿Cree que hay suficiente información sobre el autismo en la sociedad?
—Nunca es suficiente. Aún hay mucho desconocimiento generalizado y, peor todavía, mucho rechazo justo por ese motivo. Los falsos mitos y creencias que giran en torno al autismo siguen estando muy presentes en muchas personas. Muchos políticos y personas reconocidas usan el término “autista” para insultar o denigrar a los que no piensan como ellos o ven las cosas de manera diferente. Este es un síntoma evidente de que aún queda mucho trabajo por hacer para naturalizar el trastorno y convivir en sociedad con respeto.

¿Cómo ha sido la acogida de este álbum ilustrado?
—Lila ha sido acogida con mucha calidez. Las sesiones de cuenta cuentos en bibliotecas, librerías y colegios dan buena cuenta de ello. Estoy muy feliz con las sensaciones que me está haciendo vivir y con las valoraciones y reseñas que se han publicado en redes sociales, en prensa, en organizaciones relacionadas con el contexto del autismo y en blogs especializados en literatura infantil. Me hizo especial ilusión el hecho de que el álbum fuese valorado con 4 estrellas en Canal Lector.

-¿Tiene previsto continuar en el mundo de la literatura?
—Sí, esa es mi idea y, sobre todo, mi deseo. Es muy complicado entrar en este mundo y, una vez aquí, hay que seguir trabajando duro para continuar este bonito camino de compartir historias. La vida me ha enseñado a labrar el camino sembrando, y eso es lo que hago; trabajar sin prisas, pero sin pausas en dirección a la consecución de mis sueños. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” y andando me encuentro. A comienzos de año saldrá publicado mi segundo álbum ilustrado en el que voy muy bien arropado con Susana Peix y Carolina Luzón a los pinceles . El proyecto ha tardado en ver la luz, pero ha merecido la pena. Estoy muy emocionado con el resultado final, hemos conseguido un perfecto equilibrio entre texto e imágenes.

¿Qué te parecen las ilustraciones que acompañan a tus textos ?
—Las ilustraciones me parecen toda una obra de arte. Conforme Carolina me iba enseñando el proceso, cada vez me gustaba más el trabajo que estaba haciendo. Aunque conocía su manejo con el lápiz y el collage, la primera vez que vi el álbum completo, me conmovió. No podía estar en mejores manos en mi puesta de largo en el mercado editorial.

Tengo entendido que también tiene un hijo autor…
—Efectivamente, a mi hijo mayor y a mí nos unía la lectura y ahora lo hace también la escritura. Sergio es un chico de 11 años, rubio y de ojos verdes, con una manera de percibir las cosas de manera diferente a la gran mayoría. Ni mejor ni peor, solo diferente. En la diferencia está el gusto, ¿verdad? Sergio tiene autismo, pero no es esto lo que lo define. Es un gran lector que tiene muchas cosas que contar y eso es lo que hacemos juntos.  Yo simplemente actúo de escriba para él. 

Pabilo Editorial