La importancia de fomentar la Lengua de Signos Española en los centros educativos

La falta o disminución  de la audición tiene implicaciones directas sobre el desarrollo psicológico e intelectual y social para el alumnado con sordera, ya que dificulta la estructuración del pensamiento como consecuencia de las alteraciones  en la adquisición del lenguaje hablado.


Los procesos comunicativos entre los docentes y el niño o la niña con sordera son más pobres y su contenido se reduce sustancialmente, debido principalmente a la falta de dominio de un código de comunicación común para ambos. Ello supone la insuficiente explicación de los hechos, el porqué de las cosas, las consecuencias de sus actos, en definitiva, le falta información sobre el funcionamiento y las normas que rigen nuestra sociedad y los valores sobre los que se sustenta. Por ello, en ocasiones, el alumnado con sordera presentará un comportamiento inadecuado, como consecuencia de su desconocimiento y falta de información.


La pobreza de información y la falta de dominio del entorno más cercano producen como consecuencia que el alumnado con sordera se muestre desconfiado, egocéntrico, susceptible y en ocasiones impulsivo.


Lo primordial es dotar al alumnado con sordera de una lengua que se ajuste a sus posibilidades, les permita categorizar el mundo e interaccionar con él de manera espontánea, y aquí la Lengua de Signos Española (LSE) adquiere protagonismo.
La LSE es el sistema de comunicación natural de las personas con sordera. Utiliza el canal visual gestual, se articula con las manos y se percibe por la vista. Tiene una estructura sintáctica y reglas gramaticales propias e independientes de la lengua oral. Es un instrumento valiosísimo no solo para comunicarse, sino para desarrollar el pensamiento ya que los signos facilitan los procesos de representación mental.


El método global que se adapte a estos alumnos y los ayude a socializar e interactuar en el mundo oralista en el que se desenvuelven, debería ser el método bilingüe y bicultural (aprendizaje de lenguaje oral y escrito apoyados en el aprendizaje de la LSE), satisfaciendo como primera meta, el conocimiento y manejo de la LSE para satisfacer la necesidad primaria de comunicación y expresión.


La adquisición de la lengua oral y escrita será posterior y un proceso más lento que el resto de alumnos, siempre apoyado en LSE para conseguir adquirir conceptos y un mejor manejo del uso del lenguaje, y evitando los desfases o desajustes evolutivos consecuentes a la falta de competencia lingüística.


Si queremos dotar a nuestros alumnos de herramientas para conseguir un desarrollo saludable en todas las áreas del desarrollo (cognitivo, lingüístico, emocional…) es necesario eliminar todas aquellas ideas que obstaculizan la introducción de la LSE en nuestras aulas, y así conseguir ofrecerles una educación integral; hay que superar la visión médica de la sordera y su tratamiento oralista y fonético, pasando a la adquisición de su lengua materna, su aprendizaje, y así conseguir su pleno desarrollo e integración en el entorno como el resto de alumnado. Aceptando la LSE como opción vital de comunicación y a las personas con sordera, y a ellas como personas bilingües o plurilingües , asumiendo sus diferencias y sus capacidades.

Por Beatriz Soriano Quiles
Intérprete de Lengua de Signos en el sistema educativo onubense
Titulada como experta en Lengua de Signos Español

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